9.8.08

Desenfrenadas caricias impúdicas!

Lo pasé genial, bailamos toda la noche; entre vodka, bandas de flúor y el "onda onda" que envolvía la atmósfera bailable; además vi a una persona super especial, que no supe ni su nombre ni su dirección, ni nada realmente; pero sin duda me llamó mucho la atención.

Un par de horas antes de que el Sol iluminara la porteña rutina sabatina, mi amiga y yo íbamos sentados en un reducido espacio, e improvisado asiento, de la puerta trasera de una micro. Llegamos al lugar en donde dormiríamos, nos acostamos y en menos de lo que te haz demorado en leer lo que escribo, ya estábamos sumergidos en un profundo sueño... que para mi fue lejos lo mejor de la, ya decaída, noche.


Íbamos caminando por un paisaje campestre, por aquellos caminos incansables, de polvo cósmico, de polvo rural, de polvo nupcial, y del otro también... conversabamos de la vida, de las fantasias y de esas utopías que nos encanta conversar, como cambiariamos el mundo, como yo te acompañaría en ese proyecto (eso es lo genial de los sueños, cada uno dirige las acciones!!). Mientras me contabas tus interesantes historias y yo hacía como que escuchaba atentamente, en mi mente imaginaba como nuevamente nuestros cuerpos se acariciaban, unidos en una erotizada batalla, en donde ahora las armas eran la seducción, los besos, las caricias, dos cuerpos que se batían en un improvisado campo de lucha, en donde no hay ganadores ni vencedores, sólo hay aquí y ahora. Estaba imaginado todo eso cuando derrepente me preguntas si estaba escuchándote, lágrimas de emoción, de lujuriosa emoción te respondían.

Derrepente, y sin analizar antes la situación, mientras cumplía mi promesa de ahora si escuchar tu historia (que a todo esto no sé que es lo que hablabas); acaricié tu rostro, acaricie tu cuello y luego, de un momento a otro mis manos yacían entre tu sexo; sin duda un acto osado, puesto que estabamos en un camino público, podía pasar cualquier persona, pero nada de eso me importó, nada de eso me hizo detener, absolutamente nada, nada excepto tus ojos que respondían con impúdica complicidad, tomé tus manos corrimos como niños y al llegar junto a una laguna, nos besamos, nos amamos; sólo faltaba un detalle, despojarnos de nuestras ropas, estaba en eso, justo en el momento culmine de ese apresurado y estresante despojo, cuando mi celular gritaba con su alarma....


era hora de despertar

de seguir con esta rutina que me aburre en su insípido correr...

al menos el sueño fue hermoso, lejos lo más hermoso fueron esos apasionados, carnosos e interminables besos.

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Espero os guste lo que escribí: Fantasía o realidad. Opine usted

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