26.5.12

Gotas de contradicción e injustica

Mi relación con la lluvia es extraña.
Me gusta.
Amo quedar mojado hasta la conciencia después de caminar un rato bajo el regazo del agua.
El problema es que no puedo dejar de pensar en lo privilegiado que soy al poder llegar a mi casa, darme una ducha caliente, tomar un café y todo queda en anécdotas.
No puedo dejar de pensar en quizás cuántos niños y niñas de miles de campamentos o de viviendas en condiciones paupérrimas no saben los que es estar en un lugar seco y abrigado cuando llueve sino todo lo contrario: la humedad, goteras y la gélida tristeza se vuelven una injusta, inhumana y enmierdante rutina, la cual no sólo podemos, sino DEBEMOS cambiar de alguna manera.
Eso me pasa con la lluvia.

1 comentario:

"Digo lo que percibo y siento." dijo...

La lluvia es contradictoria, por un lado nos da vida, es absolutamente necesaria sin discusión, y por el otro da sufrimiento a aquellos mas desvalidos de alguna forma expuestos a la "inclemencia de la lluvia". Me gustaría que de alguna forma pudiera existir un equilibrio entre una y otra situación, tal vez políticas gubernamentales en las cuales se considere con mas énfasis estas situaciones, sin embargo, lo que a nosotros nos compete es aportar con un granito de arena para aliviar y prevenir estas situaciones. También recordemos que esto no es lo único injusto que ocurre en la vida. Granitos de arena son primordiales.