En un par de días cumplo 25.
Cuando yo nací, mi viejo y mi vieja ya estaban casados,
vivían solos y tenían 24 pero aún no cumplían el cuarto de siglo.
Cinco lustros después, yo ni si quiera estoy en pareja.
No tengo pensado tener hijxs y vivo solo, pero soy un mantenido.
Pese a eso, me siento independiente.
Si bien el hecho de ser un mantenido es una traba importante para "ser independiente", siento honestamente que es un detalle (no menor, eso sí).
Cuánta gente recibe su sueldo, paga sus cuentas y su comida, pero es dependiente:
de sus sentimientos de arraigo maternal/paternal que rayan en lo preocupante,
del exitismo (esos que no pueden satisfacerse con ser simplemente buenxs en lo suyo y tienen la necesidad de cagarse a otrx),
del consumo (y no me refiero al hecho de cubrir aspectos básicos como mercadería y otras vainas "necesarias").
Sí, para mucha gente solo tengo (casi) veinticinco y sé muy poco de la vida, que estoy recién empezando.
Y sí, es bien cierto: estoy recién descubriendo qué es vivir más allá de mi rutina simplista y autómata.
La diferencia está en que, para mí, estoy empezando a abrir mis alas para volar, para ser diferente (y no me refiero al hecho de ser sociocultural y estéticamente distinto).
No estoy ni ahí con ser "normal" y vivir para mi pega.
Aparte qué es la normalidad?
Para mí, ser buena persona, honrado y no hacer daño a mi entorno no es "normal", al menos no en esta sociedad de consumo, arribista y avasalladora.
En dos días más cumplo 25, los cuales me los tomaré como mis nuevos 20.
Y lo haré así no por miedo de asumir la cifra (ni mi notoria calvicie, kilos y ojeras), sino que siento que es tiempo de (por fin) tomar un nuevo brío y vivir la vida como la veo y no como "debe ser".
Llevar a la acción mis posiciones y planteamientos, le guste a quien le guste y sobre todo por aquellxs a quienes les disguste.
Amar, amar ante todas las cosas y respirar amor.
Suena bien hippie (y quizás lo sea), pero es lo que quiero y siento desde hace mucho.
No sé si alguien habrá leído esto (y mis muchos vómitos verborreicos que se suman en este blog), pero en verdad poco me importa.
A quien lo hizo, mis respetos.
Vida, gracias por aguantarme, por definirme y por levantarme.
Vida, vida, vida eres una mujer bien rara, pero que vale absolutamente vivirte.
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