5.10.13

¿Cuándo llegará la alegría?

Están en sus casas, cuarteles, el infierno o (en el "mejor de los casos") resorts llamados penales, cierto. El tema, es que la alegría llegó "en la medida de lo posible" y esa posibilidad fue bien falaz a la hora de potenciar la nociva economía neoliberal de los Friedmanliebers, profundizar y multiplicar la privatización (y no sólo de grandes empresas públicas, sino que han vendido poco menos que todos nuestros recursos naturales).

Difícilmente podría llegar una alegría cuando aún no hay justicia y reparación (y sin esto, seguimos pateando indefinidamente un atisbo de reconciliación), dicen querer recuperar la memoria histórica, pero sus políticas afines apuntan o a la caricatura o al oportunismo electoral. Cómo se va a sentir esa alegría si han sido los mejores capataces del fundo neoliberal, los mejores gerentes de Chile S.A., los mejores protectores del legado de Pinochet.

Es cierto, hoy no existe terror en las calles, pero existe una persecución soterrada e imperceptible (o casi), no sólo contra luchadores sociales, sino contra nuestra propia humanidad. Cada vez mejores clientes (pagando la "felicidad" en usureras cuotas que no hacen ver "exitosos") y menos ciudadanos. Sí, hoy debiese ser un día alegre, sinónimo de orgullo. Y lo sería, sin duda, si no se hubiesen gusaneado tanto. Como dijo Pato Bañados, el '88 ganó el Sí, y ante eso me pregunto, ¿Cuándo llegará la alegría?

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