Érase una vez en un lugar muy, muy cercano de cuyo nombre sí quiero acordarme, pero en realidad no es importante. Esta es una historia de amor muy particular, no trata ni de hadas, ni príncipes azules. Para darle más intriga no os diré de quienes trata, mas si comentaré que estamos hablando de el típico amor imposible; aunque, en el desarrollo os darán cuenta que de típico, éste romance no tiene nada.
Se dice que es fantasía, pero tengo la certeza que este es un caso real; resulta que cuando él la observó, nunca pensó que sería el amor de su vida. Siempre veía a las suyas aparecer y desaparecer, nunca entendió el diario que hacer de éstas, puesto que en lo que ellas se desempeñaban distaba mucho a lo que él estaba destinado, y cuando os digo “mucho” quiero decir que era tan diferente como distintas son las historias de “Disney” a la vida real.
Un día de esos, como hoy o como ayer, doña Calixta - una vieja gaviota, compañera de largas jornadas de este incomprendido enamorado - le comentó a la dulcinea de este singular Quijote; lo mucho que alguien la amaba...
¡Yo nunca me percaté de su existencia¡
¡Cuando me llegó su recado quedé perpleja ¡, es que realmente no podía imaginarme que alguien como él se pudiese enamorar de alguien, tan diferente, como yo.
En este novelesco amor no había diferencias de clases, ni rivalidades familiares; tampoco ella era la hijastra de una malvada bruja que no quería que la hija de su difunto esposo fuese feliz. No, la problemática de este relato es la gran diferencia existente entre ambos personajes, además de la efímera existencia de la sorprendida joven. A pesar de que la vida de esta joven enamorada, era fugaz y la del protagonista era infinita, o al menos mucho más duradera; ambos estaban perdidamente enamorados.
Pero por lo que noto tú también la amas -le dijo doña Calixta a la extasiada joven-
Sí, desde que lo ví me enamoré perdidamente de él, se ve muy fuerte, además debe haber presenciado cuantas historias para contar- contestó tímida la tierna enamorada-
¡Dios mio, por qué me enamoro de un imposible!
-calma mi querido amigo, no te desesperes disfruta el momento, tu sabes muy bien que lo suyo es imposible, además si ustedes pudiesen estar juntos, en menos que logres llegar a su lado, ella habría desaparecido- le replicaba la vieja gaviota a este compañero de tantas jornadas que sufría por este amor, que de imposible tenía todo.
Cuando doña Calixta volaba a dar su recado a la joven escuchó a lo lejos:
¡Lástima que nunca le podré expresar mi amor!
Estas palabras fueron las últimas que se le escucharon decir a la joven, antes de desaparecer.
Luego de este triste desenlace, la alada compañera voló hacia su enamorado amigo, se sentó encima de él y le contó lo sucedido.
Él entre llantos y sollozos, se resignó y dijo finalmente:
¡Regalo más grande no pude recibir del destino!, me he enamorado de una tierna y efímera jovencita, y tengo la fortuna de observar día a día el recuerdo de mi eterna enamorada…
Es así como termina la historia del amor imposible entre un mirador y una joven espuma de ola de mar.
2 comentarios:
Diego, me gustó tu historia de amor, pero NO su final, pues nunca pensé que su enamorada era tan e-fí-me-ra!!!
Saludosss Diego!!!
Me encantó esta historia... no por lo triste q es, ni por lo imposible q fue la relación
Jamás pense q podría haber amor entre 2 cosas tan distintas xD
Es este el tipo de historias q siempre es bkn escuchar
:)
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