25.5.10

It's hard to get by just upon a smile

Tres años, cuatro meses y 16 días esperando este momento, hasta que llegó.

Nunca pensé que llegaría, en verdad. Sólo sé que está acá. Ni siquiera a la vuelta de la esquina, sino que aquí mismo frente a mi nariz.

Ya no sé qué me agobia más. Quizás, la realidad misma o mi virtualidad onírica autodestructiva y autoimpuesta como real, que me embarga en los tiempos del dulce, acalorado, anhelado y angustiante verano. Realmente no lo sé.

Subí esa escalera. Se alcanzaba a percibir el psado de cervezas e historias de borrachos del lugar. El piso estaba inclinado. La señora se veía algo así como confiable y con mucha experiencia en el rubro de las pensiones unversitarias.

La pieza, oscura. Ventanas, tres (con vista a los cerros, Playa Ancha y el inmenso Pacífico Sur). Olor: a pintura. Duchas dobles y comunes, NICA.

Buscar dónde (sobre)vivir no es lo mio, pero qué más da. Es lo que hay.

Le pido a Dios, el destino, la Pacha Mama y a los espíritus ancestrales que me guien, protejan y vuelvan a guiar.

Se me hará muy dificil irme de acá. Eché raices bien profundas. Será como irme de la casa, da rial . Cuático.

No es que no quiera, pero debo reconocer que me da algo de miedo caer en algún lugar con gente en otra onda, de otra vibra.

En definifitiva, no me iré a allá. No es mano vivir de lado; aparte que es bien raro dormir en donde quizás antes bailaba gente, vomitaba un borracho, se conocía/terminaba una pareja.

Tengo pena hoy.

2 comentarios:

desvío dijo...

pucha, diego. está complicado el tema. ojalá encuentres pronto un lugar nuevo y, con él, muchas otras experiencias nuevas que te quiten la pena que tienes ahora.

un abrazo y no desesperes(:

●₪[Diego]₪● dijo...

Gracias, Javi. En serio (=