Hoy Llegué a la garita a las una y media de la tarde. Me toca ese turno. Es más relajado que la mañana, pero es menos alegre. La gente va en su mundo, no se sube mucho ambulante y en sí, es aburrido. Voy en la mitad del turno, aún me quedan unas cuantas vueltas más. Avanzo rápido y ágil entre las otras máquinas. Recién se me apareció un rojo, el que no alcanzo a ver. No importa... ya se pasó.
De repente me hace parar un par de rucias, a lo mejor son gringas, seguro. Se suben y pagan escolar. Atrás de ellas viene un marino con cara de perro policial, me paga y avanza por el pasillo.
Aprieto el acelerador. Una curva cerrada (que viene antes de un próximo paradero) me obliga a andar más lento. 'toy en esa, cuando veo a un cabro con pinta de universitario, que le pide permiso a una mano pa’ levantar la otra -si será pajero este otro-. De repente, me doy cuenta que a quien le está haciendo parar es a mi. Hago la maniobra y le abro la puerta.
Por si las moscas, intento cobrarle local. Quizá' su weonaje también es de ca'eza y lo hago weón.
Me saluda y paga escolar mostrando su pase, claro po', si a estos pendejos se les puede olvidar hasta el nombre, pero los carretes y el pase nunca. Le digo que es barsa igual que todos los universitarios y el muy para'o se ríe más encima. Me hirvió la sangre con su choreza y me pego una acelera', pa’ botar al car'e na, pero el muy saco 'e pelota ya está atrás y bien afirma’o.
Chucha, otro semáforo. Ahora no me pue’o pasar el rojo, porque a la vuelta hay un retén de los pacos. Mientras espero la luz verde, cambio la radio. Uhh! hace tiempo que no escuchaba al Zalo Reyes: con una lágrima en la garganta, te vi partir.
Es largo este semáforo, así que mato el tiempo cantando y viendo mi máquina. 'ta linda la “Paloma”, siempre la limpio, todos los días le pego su buena lavá’. Ya van a ser tres años que manejo mi propia micro, ahora la decoro como se me pare el poto. Pegué una calcomanía del flaquito INRI, pa’ que me proteja y al lado, una foto de mi guagua ... el otro día me la regaló, es de cuando la cabra chica iba al kinder.
Cambió la luz. Aprieto el embrague y vamos metiéndole chala. En seguida viene un buen paradero, ojalá se me llene la “Paloma” y no me pongan ata’os con los boletos después en la garita.
2 comentarios:
me transporté en la micro con Pedro González escuchando a Zalo Reyes y el clásico con una lágrima en la garganta, te vi partir...(8)
creo q no hay choferes amables, en mis 22 años de vida he visto muy poco, creo q miento, pq no tengo recuerdos de uno "amoroso", pero reconozcamos que los estudiantes también aveces son barzas...
con todo este reboltijo de cosas malas de esas máquinas feas, igual me gustan, pero no me gustaría ser chofer y que mi culo fuera una cosa adolorida y llena de hemorroides...
Me gustó la idea de escribir desde el lado del chofer, es muy buena, porque hace esto más literario y entretenido.
Lo más divertido fue que te hiciste una parodia a ti mismo :D
Cuídate
Rosse
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