Aún no entiendo porqué no me bajé y te seguí ese día en el metro. Debí hacerlo.
Así pasa en las películas. Porque así fueron nuestras miradas cómplices, como de película antigua. Incluso tuvo escena final, cuando nos miramos a través de los reflejos.
Aún no entiendo porqué no me bajé y te seguí ese día en el metro. Debí hacerlo.

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